Panamá, 19 oct (PL) Tintes rosas en declaraciones oficiales y algún que otro comentario de prensa pletórico en apologías,
parecieron hoy insuficientes para acallar voces que anuncian protestas contra la visita del presidente estadounidense, George
W. Bush a Panamá.
Una coalición de sindicatos y organizaciones sociales, encabezada por el Comité Panameño por la Paz, destacó que preparan
acciones de diverso tipo en rechazo a la presencia de Bush en el Istmo el 6 y 7 de noviembre próximo.
"No debe darse la visita porque Bush es una persona non grata en Panamá y en el mundo entero. Es un violador de los derechos
humanos", declaró el sacerdote Conrado Sanjur.
El prelado, que lidera el Movimiento Nacional por la Defensa de la Soberanía, dijo a la prensa que Estados Unidos pretende
fomentar en Panamá las políticas neoliberales con un Tratado de Libre Comercio, "que asfixiará a nuestra economía".
La anunciada visita de Bush a Panamá trajo a colación las memorias de los abucheos y protestas que se ganó su padre en
julio de 1992.
Aunque ahora no está igual de fresca la invasión norteamericana al país, todavía muchas familias no pueden ni contar sus
muertos en los barrios humildes panameños porque el Pentágono lo impidió en 1989.
Tampoco acepta Washington volver a tocar el tema de los polígonos militares dejados aquí a la salida de las tropas estadounidenses
al pasar la soberanía del Canal de Panamá a sus manos legítimas, según denunció el influyente diario La Prensa.
De los polígonos hasta el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, no quiere hablar. Quedaron los campos contaminados, nadie
sabe en que proporción ni donde existen minas y explosivos, pero el Pentágono no siente responsabilidad.
Así lo analizó con Prensa Latina el reputado académico panameño Julio Yao, profesor de derecho internacional, quien además
remarcó la pretensión norteamericana de perpetuar, ahora indirectamente, su presencia en el Canal de Panamá.
La actual ministra de Vivienda, Balbina Herrera, fue en ocasión de la visita de George Bush padre, una de las líderes de
las protestas que no sólo ensombrecieron la estancia del mandatario, sino que acentuaron el repudio de los panameños a su
presencia.
Bush padre, recordaron analistas locales, fue sacado abruptamente de un acto público organizado por su anfitrión Guillermo
Endara, ante la fuerza de los manifestantes que eran reprimidos por gases lacrimógenos.
El ex presidente ordenó la operación "Causa Justa" para sacar del poder al general Manuel Antonio Noriega el 20 de diciembre
de 1989.
Cifras oficiales, consideradas muy por debajo de la realidad, hablaron de 500 muertos y dos mil heridos entonces.
George W. Bush vendrá los días 6 y 7 venideros, después de asistir a la Cumbre de las Américas de Mar del Plata, Argentina,
y de una visita a Brasil.
Extraña coincidencia, como lo llamaron aquí comentaristas radiales, nada más que darse el anuncio, el nuevo embajador de
Estados Unidos en Panamá, William A. Eaton, hizo una visita de cortesía a la ex presidenta Mireya Moscoso, la autora del indulto
al terrorista Luis Posada Carriles y sus compinches el pasado año.
Moscoso ha sido acusada por diversos movimientos políticos locales de recibir más de cuatro millones de dólares y un auto
de lujo "por el favor a la administración Bush de liberar a Posada Carriles".
De otro lado, la Organización Nacional Agropecuaria (ONAGRO), el Sindicato Unico de Trabajadores de la Construcción y similares
(SUNTRACS), al lado de grupo estudiantiles, anunciaron que iniciarán esta semana jornadas pacíficas de rechazo al TLC con
Estados Unidos.
Además de ONAGRO, SUNTRACS y los estudiantes, la Unión de Productores y Trabajadores Unidos, de la importante provincia
de Chiriquí, expresarán su oposición al Tratado de Libre Comercio que aspiran a firmar los dos gobierno antes de fin de año.
mgt/ft