Make your own free website on Tripod.com

Historias de Luchas

Comunicados:
Indígenas ecuatorianos llaman a levantamiento nacional contra TLC
Bienvenidos Estudiante(a)s a otro Año de Lucha
comunicados
Lucha Social
Antiimperialismo
Historias de Luchas
No te intereza la Política, eso dices
Y quién nos juzgará?
Nacionalismo Carroñero/Ramon Benjamin
Comunicado/Sobre la Reforma al Art. 319 de la Constitucion Panameña
Sobre la Reforma del Art. 95 de la Constitución Nacional Sobre la UP

En los 60 Aniversario de la Victoria de la Gran Guerra Patria Soviética

Por Jozee González J.

A

finales de la década de los noventa, siendo políticamente aún muy incapaz de sentir lo que pasaba en el mundo, recuerdo haber escuchado en una reunión al septegenario secretario general del Partido Comunista de Panamá, Rubén Dario Souza, personaje de enorme respeto para los que conocemos su trayectoria; decir que la revolución Rusa y la revolución Cubana no inspiraban ya ejemplo del que alimentarse; en mi cabeza de entoces, aquella frase me pareció tan lejana del mundo en el cual se había iniciado mi militancia seria en el movimiento revolucionario panameño. El compañero hablaba como en una burbuja, y nosotros estabamos en otra cosa. A nosotros, hijos de la generacion Z, de los últimos polvos de la guerra fría, aquello nos parecía, y nos sigue pareciendo una aberración. Negar el pasado como fuente de conocimiento e inspiración es morir. Pero nos poníamos a pensar que esa opinión del compañero no era sino producto de lo que el había vivido, de los reflejos de su conciencia, de lo que él creía que eran las cosas.  Sin embargo, al compañero como ser humano de existencia biológica, no le podíamos achacar nada, él ya había dado gran parte de lo suyo, de su vida, a la lucha. Y como tal, era una vida de ejemplo respetable, a pesar de los errores. Así mismo consideramos toda historia pasada. Y así lo seguimos pensando y sintiendo. Todavía más para este 9 de mayo que se celebrará 60 años de la finalización de la Segunda Guerra Mundial y al aniversario de la Gran Guerra Patria Soviética contra la ocupación nazi. La cual fue una de las muchas pruebas a las que sometió el capitalismo internacional al primer Estado Obrero de la historia humana, y cuya organización socialista pudo contener en gran medida el avance del Nazismo, no sólo dentro de rusia, sino en todo el contexto de la segunda guerra mundial.

El 22 de junio de 1941, avanzada ya la II guerra mundial, 155 Divisiones alemanas se extendían por el Mar de Barents hasta el Mar Negro; 37 divisiones de Italia, Hungría, Rumania y Finlandia. Miles de aviones. Con toda la fama los triunfos alemanes sobre casi todos los países de europa occidental. Con esa inmensa potencia de propaganda y fuego, sin precedentes en la historia militar, inició el Nazismo su invasión a la Unión de Repúblicas Soviéticas Socialistas (URSS). El gran objetivo estratégico frustrado del capitalismo internacional desde el triunfo revolucionario de octubre de 1917, era ahora realizado por el eje nazi-fascista en medio de la pugna de bloques de poder imperial que fue la segunda guerra mundial. 

Inmediatamente el Comité Central del Partido Comunista de la Unión Sovietica, dirección política de la construcción de la sociedad socialista, pidió al Secretario General, Stalin, que asumiera la resistencia al frente.

En una hazaña épica el herórico pueblo soviético trasladó a los lejanos Urales fábricas de armamentos y demás. El ejercicio de desarrollo interno con los propios recursos del país, y el saber laboral e intelectual de la clase trabajadora, a raíz del bloqueo económico imperialista al que habia sido sometida la URSS desde el triunfo de la revolución, daba sus frutos. La industrialización era ejemplo de ello.

Hazañas del espíritu humano en medio de una naturaleza indómita, en un escenario de cruentas batallas, llevaron resistir al pueblo en nombre de la patria socialista, la enorme potencia de fuego del ejercito aleman y sus aliados.

Ya no lejos de Moscú todo el pueblo de la ciudad capital, organizando milicias y el Ejército Rojo,  dieron un golpe que Hitler nunca esperaba, quien se decía en diciembre en Moscú, bebiendo Vodka.

El nivel de organización del pueblo sovietico hizo una fuerza militar inexpuganble que hizo retroceder las hordas nazis. El mito antropocéntrico del invencible ejercito nazi había terminado, el de los hombres biologicamente superiores en cuerpo y mente. Con la estrategia de "la guerra de todo el pueblo", la URSS llegó a tener un millón de guerrilleros, entre los que había españoles y también latinoamericanos. La ciencia había derrotado una vez más las concepciones ideológicas, retrógradas de la humanidad. Tesis que nuevamente se comprobaría en el gran combate de Stalingrado, con el cerco a un ejército nazi completo.

Mientras se desarrollaba la contraofensiva sovietica es sabido que los noticieros occidentales de los aliados opacaban las hazañas del pueblo sovietico, en especial Gran Bretaña y Churchill en persona, pretendían demostrar al mundo que eran ellos quienes desarrollban el papel fundamental en la victoria sobre la Alemania nazi, es así como Roosevelt en abril de 1942 escribió a Churchill: "El pueblo de usted y el mío exigen abrir el segundo frente, para aliviar la carga que soportan los rusos. Nuestros pueblos no saben que los rusos matan más alemanes y destruyen más material de guerra de ellos que EE UU y Gran Bretaña juntos".

Sin embargo, el pueblo sovietico daban sucesivas derrotas y derrotas a los nazis,  que los llevaría hasta el gabinete de Hitler en Berlín, un 1º de Mayo de 1945, casi como homenaje, por coincidencia, a la clase trabajadora de todo el planeta, que esa vez celebraron con honores al Ejército y al pueblo de la URSS.

Con los versos "soy escritor y poeta y te saludo a ti soldado ruso", saludaría la victoria el nobel poeta Pablo Neruda.

Los aliados acordaron la rendición incondicional del nazismo el 8 de mayo de 1945.

Para nosotros la victoria de la Gran Guerra Patria significa como dice el veternado general soviético Filipp Bobkov, de que tanto la liberación de Europa como la de sus pueblos y todo del planeta, nos salvaron de la liquidación física total, como estaba trazado en la estrategia ultraderechista de la ideología del nazi-fascismo de la época, que prentendía como hoy el neoliberalismo, reducir a la humanidad al concepto de "los feos y los bonitos". El antropocentrismo occidental era lo ideal, lo bonito, lo puro, lo absoluto; y el comunismo, las hibridación natural de los seres humanos, y los procesos sociales, lo feo. Y así piensan porque el nazi-fascismo es el capitalismo en su máxima expresión de sacralidad, y culto a lo estático de sus deseos de reinado inmortal.

Aquella gran guerra heroica tuvo sus consecuencias para la historia posterior. No olvidemos los más de 69 mil muertos Ejército Soviético en Rumania, 600 mil en Polonia, 8 mil en Yugoslavia, 140 mil en Checoeslovaquia, más de 140 mil en Hungría, cerca de 26 mil en Austria y 102 mil en Alemania.

No olvidemos que entre los más e 20 campos de exterminio básicos y cerca de un millar de menor escala, que funcionaban como maquinaria de muerte. Sólo en Ucrania montaron 180 campos, y en Bielorrusia, 260. En los cuales fueron torturados y muertos unos once millones de ciudadanos soviéticos, de los cuales sólo cuatro millones eran militares, según los últimos descubrimientos.

En Trostianez, cercano a Minsk 200 mil muertos; de Yanovski, en las afueras de Lvov más 200 mil muertos; de Salaspils, aledaña a Riga, unas 100 mil personas.

En Daugavpils 160 mil; en Panerjai, cerca de Vilnius, 100 mil; en el fuerte 9 de Kaunas, 80 mil, y en el campo de Narva, en Estonia, 30 mil. Y ni que hablar de los campos de matanza en Austria y Alemania: Dachau, Sachsenhausen,   Buchenwald, Mauthausen, Ravensbrück, Treblinka y Majdanek, etcetera.

Donde de un total 18 millones de personas recluidas, perecieron 11 millones, sin contar a los recluidos y muertos en la Unión Soviética.

Esta fue la liquidación de cientos de miles, y millones de los mejores cuadros y recurso humano del pueblo sovietico, tan necesario en la vida soviética posterior, los que ponían el ejemplo combatiente del socialismo frente a las fuerzas de la muerte.

Por tal razón, al celebrarse los 60 años de la Gran Guerra Patria, como revolucionarios panameños y ciudadanos del planeta, rememoramos y bebemos de su sabiduría, no sin tristeza, pero con esperanza, de las enseñanzas del heroico pueblo soviético.