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Las últimas atolondraciones
Burguesas para justificar sus transformaciones a la Seguridad Social
La propuesta popular, que es conservadora
para lo que realmente hay que hacer, tiene una fórmula de equilibrios que permite enseriar las relaciones clase empresarial
- clase trabajadora.
n el seno del primer Congreso de Representantes de Corregimientos en Santiago de Veraguas, desarrollado
como política del PRD para rearticular sus núcleos
clientielistas de base y corregir las divisiones feudales
ya crónicas, el Hijo del General anunciaba que antes de junio el seguro social tendría nueva ley orgánica.
Las últimas tácticas del gobierno y la clase
empresarial, para justificar el aumento de la edad de jubilación, y cuanta otra medida que destruye la seguridad social, han
llegado a rayar con la ignorancia, en su falta de misión histórica en la sociedad, al argumentar la vejez de la población
panameña como elemento de aumento de gasto de los fondos de la CSS. Nada más absurdo y digno de una opera de bufones, que ya los tiene, y se llaman Luciani, Tribaldos,
y cía.
Otra cosa que han querido, en vano, justificar
los partidos, el gobierno y la clase empresarial, es la idea según la cual el
sistema de cuentas individuales sería favorable tanto para los asegurados como para las finanzas públicas. En su argumentación
han llegado a plantear que este sistema es superior al actual sistema de reparto, el cual, según estos sectores, en realidad
no es solidario. Queriendo decir que las cuentas individuales sí lo son. Recientemente estas argumentaciones las defendía
un tal Brenes, de la Fundación Libertad,
en el diario La
Prensa, sin embargo, a este
"neoliberal" teórico panameño, al parecer le hacen faltas muchas y abundantes
lecturas de su sacerdote supremo F. A. Von Hayek, por lo que le aconsejaríamos relea "Law, Legislation and Liberty", puesto
que contradice a su maestro en esta polémica de la seguridad social panameña.
Siendo inaceptable e inhumano que la clase trabajadora
cargue nuevamente con las consecuencias de la corrupción del sistema político y económico reinante, el movimiento popular
erige una propuesta equitativa, que incluso respeta a la libre empresa y al mercado. La propuesta popular, que es conservadora
para lo que realmente hay que hacer, tiene una fórmula de equilibrios que permite enseriar las relaciones clase empresarial
- clase trabajadora, al regular jurídicamente situaciones que deben ser reguladas para la eficiencia del sistema de seguridad
social; sin embargo, a pesar de estar hecha ya hace más dos años ha sido rechazada
por el Gobierno y el gran empresariado, de manera culebronesca y amarillista, y en el peor de los casos, los de menos cosa
en los sesos, tildan la propuesta de comunista. Nada más irreverente. Si realmente el movimiento popular quisiera conscientemente
polarizar la situación del país, sólo le bastaría reivindicar desde el propio derecho civil burgués los derechos de propiedad
sobre la
CSS, quedaría claro que esta
institución es de la mayoría de sus contribuyentes, es decir, es propiedad de los trabajadores panameños, quienes deducen
de su salario nominal un porcentaje para los fondos de la CSS, y en la empresa empleadora que del monto de sus operaciones, exonerado de impuesto, debe dar un porcentaje a los
fondos de la institución, dinero que no es del empresario, sino para propiedad del trabajador, a través de los beneficios
de la CSS.
El Capitalismo de pepelillo, de las
actividades terciarias e ilícitas, por tanto desregulacionista, improductivo
e ineficiente, junto a la burguesía oligopólica, que se gestó en Panamá con la plataforma institucional de un Estado Corsario,
ni siquiera resiste las reglas reales del capitalismo serio. Para muestra un botón, ¿porqué no ciñen a las reglas del sistema
financiero internacional el sistema financiero local, y prefieren aparecer en toda clase de listas negras? la respuesta es
simple, la clase dominante no soltaría la teta del paraíso fiscal, la cual es su formula fundamental de acumulación.
En este contexto, como ejemplo de que con esta
forma de acumulación de la burguesía local es víctima de hacer cosas para los gringos, que para ella no es negocio, pero que por presión lo deben hacer, citamos lo que está sucediendo en estos últimos meses:
donde los E.U. usa un habitual mecanismo de extorsión, para que el gobierno de Panamá entre a un proyecto militar de los E.U.
en centroamérica y otras regiones en los próximos meses. Para eso, Washingthon ha enviado, para
meterle "culillo" al gobierno y la burguesía, una misión de funcionarios del Departamento del Tesoro para "analizar" los mecanismos
y control de transacciones sospechosas en la Dirección
General de Empresas Financieras del Ministerio de Comercio e Industrias, a la par
que el vicepresidente Lewis era convocado por la ex-directora de actividades antisoviéticas durante el periodo de Bush padre,
y actual Secretaria de Estado de Bush hijo, Condoleeza Rice; y más tarde, al propio Hijo del General para que "el emperador"
Bush le baje línea. Pero todos estos sacrificios los debe hacer en lides del negocio, para que las empresas calificadoras
al servicio del sistema financiero internacional diga Panamá sí es sujeto de crédito y
otorgarle lo más de US Dollar 10, 000 millones para ampliación del Canal de Panamá, y así, triplicar la deuda externa
del país.
Volviendo al caso del Seguro Social y los intereses oligopólicos, los trabajadores sólo haciendo
valer los derechos de propiedad privada sobre la CSS, la clase empresarial chillaría, pues esto supone despiadadamente desarrollar operaciones sea financieras, y
las que sean necesarias, para mejorar el rendimiento de los fondos de sus asociados, entrando en la competencia local, aplicando
verticalmente las despiadadas leyes del mercado contra las otras empresas. La mitad de las empresas privadas del país quedarían
en ciento de procesos de embargo y confiscación en manos de la
CSS, pues la gran mayoría de ellas opera gansterilmente, no pagando cuotas, subdeclarando,
no declarando a los trabajadores, sin duda, este sistema de la sinverguenzura, cuya condición natural de operación es la descrita,
no aceptaría jamás la propias reglas del mismo sistema que ellos dicen defender.
Se entiende entonces la falta de altura intelectual de esbirros del PRD, como Renato Pereira
o Pedro Miguel González, entre otros, para rebatir con seriedad científica los argumentos del movimiento popular, pero su
habilidad para salir despotricando especulativamente a los cuatro vientos, como atolondrados.
A lo largo de estos tres últimos años del desarrollo del conflicto de la defensa de la
seguridad social, si algo hemos aprendido es la ausencia de misión histórica de la burguesía panameña y su oligarquía funcionaria.
Donde el mismo PRD, que antaño vociferara como suya la herencia nacionalista,
le vale un pepino tener que hacer todas las reformas pedidas por las agencias financieras internacionales acreedores de la
deuda externa panameña, para disminuir el índice de país riesgo y lograr créditos para el Estado en la realización de las
operaciones gerenciales, financieras, e ingenieriles del innecesario proyecto de ampliación del canal de panamá, y que sobre
todo, este proceso lo lidere sus regentes, es decir, el frente empresarial del PRD, en base esta misión es que aceptaron el
sacrificio de las reformas fiscales; con la cual igual al final, han transmitido los aumentos al consumidor.
Cada vez que uno de estos muñecos de feria de la burguesía o sus cipayos políticos, disparen
atolondraciones en los medios o donde sea, vale la pena hacer ciudadanía aterrizándolos
a la tierra del sistema maleanteril que defienden a capa y espada.
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